Nuevos aprendizajes, nuevas perspectivas

Un bystander consigue cambiar su manera de ver los casos de hostigamiento sexual y siente el impulso de buscar alternativas para apoyar a los demás.

BYSTANDER EN LA UNIVERSIDAD

Danna Macavilca Morales - Estudiante UNMSM - Primera promoción bystander

7/17/20251 min leer

Dos amigas en una fiesta, una de ellas fue luego hostigada sexualmente
Dos amigas en una fiesta, una de ellas fue luego hostigada sexualmente

Ya había terminado la última sesión del programa bystander. De pronto, vino a mi mente la vez que estaba departiendo en la fiesta de una amiga. En una esquina estaba ella, una amiga a la que llamaré Carla, y del otro lado uno de los amigos de la cumpleañera.

El chico la identificó de entre el grupo y se le acercó. Rápidamente comenzó a hablarle, le sonrió. Después de un breve intercambio de palabras se le acercó más y empezó a invadir su espacio físico. La rodeó con su brazo mientras ambos bebían para luego abrazarla. La veía incómoda, intentando rechazar el gesto. Por un momento su mirada y la mía se cruzaron y pensé que ella me estaba pidiendo ayuda.

En ese instante no supe qué hacer. A manera de racionalizar mi inacción se me ocurrió que el tipo tal vez era una persona peligrosa, o que luego podía hacerme algo si intervenía. Opté por la salida fácil y pensar que no era asunto mío. El chico se la llevó a un rincón y empezó a besarla, Carla se negó al inicio, pero luego cedió ante la fuerza del otro.

Ahora, me toca recapacitar y darme cuenta de que pude actuar diferente utilizando mis conocimientos bystander. Por ejemplo, pude inventar una excusa, como decirle que necesitaba que me acompañe al baño y así sacarla de esa situación. Hay muchas salidas y en todas ellas quien interviene no queda expuesto. Ahora sí sé cómo actuar ante esas situaciones y no volverá a suceder.

Estoy lista para ayudar.

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